En este artículo que publicamos tras un periodo en que nos hemos dedicado intensamente a otros menesteres, vamos a tratar de sintetizar de forma breve y esperemos que amena un tema bastante técnico y fundamental como es la composición de la leche materna, el porqué de su importancia, la imposibilidad de mejorarla o sustituirla con paliativos, y el sinfín de beneficios que conlleva para vuestros bebés. En el siguiente artículo hablaremos de los beneficios que la lactancia materna aporta para vosotras, las mamás.

Es bien conocido que la leche materna es el único alimento que nutre al niño completamente durante los primeros 6 meses de vida de forma exclusiva, y el único alimento que da protección sostenida durante los primeros 2 años. Las fórmulas lácteas se han ido modificando progresivamente a medida que los estudios científicos aportaban nuevos datos sobre los componentes de la leche humana, pero la leche humana nunca podrá ser imitada ya que es un fluido vivo, como la sangre, que se adapta a los requerimientos del bebé a medida que éste crece, y con elementos bioactivos difícilmente reemplazables.

Es importante pues conocer cuáles son las características y componentes de la leche materna que hacen de ella un alimento tan completo para el bebé, con beneficios en supervivencia, salud, nutrición y desarrollo.  Se distinguen la leche pretérmino, el calostro, la leche de transición y la leche madura.  En este artículo nos referiremos únicamente a los componentes de la leche madura, que se produce transcurrido aproximadamente 15 días tras el parto.

 

composicion-leche-maternaCambios en la composición y cantidad de la leche materna a lo largo de la lactancia. Fuente: elmundo.es (Gráfico Gracia Pablos).

 

- Volumen: durante los 6 primeros meses el promedio de leche producida es de 700-900 ml/día, pasando a 500 ml/día a partir del 6º mes. Si la madre amamanta a más de un niño, producirá un volumen suficiente para cada uno.

-Valor energético: aporta 75 Kcal/100 ml.

-Principales componentes:

*Agua: más de un 80% de la leche es agua, con osmolaridad similar al plasma, manteniendo el equilibrio electrolítico, por lo que el bebé no necesita una ingesta suplementaria de agua.

*Proteínas: en concentración de 0,9g/100ml, cantidad adecuada para un crecimiento óptimo, sin producir sobrecarga renal de nitrógeno. Un 30% de la proteína es caseína (que facilita un rápido vaciamiento gástrico) y un 70% son proteínas del suero.

Entre estas últimas hay que destacar las inmunoglobulinas (anticuerpos), que protegen contra infecciones. La IgA protege las mucosas del lactante durante este periodo en el que la secreción propia del niño es insuficiente para combatir infecciones digestivas. La Ig G es la principal en el suero, pero el recién nacido la produce muy lentamente hasta que madura su sistema inmunitario. Durante los primeros meses, el bebé es dependiente de la inmunidad que recibe de la madre a través de la leche materna.

Otras proteínas proporcionan mecanismos de defensa inespecíficos: la lactoferrina, además de tener una acción antibacteriana, contribuye a la absorción intestinal de hierro; la lisozima también es antimicrobiana y además contribuye a mantener la flora intestinal y tiene propiedades antiinflamatorias.

La proporción de aminoácidos esenciales (las unidades formadoras de proteínas) es única, destacando la cantidad de cisteína y de taurina, que es un modulador de crecimiento, esencial para el bebé prematuro, y necesaria para conjugar los ácidos biliares.

*Hidratos de carbono: el principal es la lactosa. Se encuentra en cantidades altas, 7g/100ml y aporta el 40% de la energía. Tiene además otras funciones: facilita la absorción del calcio, hierro y otros oligoelementos, promueve la colonización intestinal con flora fermentativa que inhibe el crecimiento de patógenos y mantiene el tránsito intestinal.

*Grasas: es el componente más variable ya que va aumentando desde el calostro hasta la leche madura, de 2 g/100ml a 4,5g/100ml, y también varía dentro de la misma toma, siendo la leche del final de la toma hasta 5 veces más concentrada en grasa que la del inicio. La grasa proporciona el 50% de la energía y se compone en un 40% de ácidos grasos saturados y en un 60% de ácidos grasos poliinsaturados. Los ácidos grasos participan en la formación de la sustancia gris cerebral, la retina y las prostaglandinas (mecanismos de defensa). El bebé es capaz de digerir estas grasas gracias a la presencia de lipasa humana en la leche materna, que se suma a la lipasa pancreática, cuya actividad aún es insuficiente en el lactante pequeño.

*Vitaminas: la leche materna aporta vitaminas liposolubles y vitaminas hidrosolubles.

Las liposolubles se relacionan con la cantidad de grasa en la leche. La vitamina A es un nutriente esencial, que interviene en el desarrollo de la visión. Su concentración en la leche materna es mayor que en la leche de vaca. La vitamina K participa en los procesos de coagulación. La vitamina D, necesaria para el crecimiento óseo, se encuentra en concentración baja, pero el déficit es raro en niños amamantados con buena exposición solar y buena alimentación de la madre.

Los niveles de las vitaminas hidrosolubles  pueden variar dependiendo de la dieta de la madre. Las deficiencias son raras en madres bien nutridas.

*Minerales: al contrario que las vitaminas, la concentración de minerales no varía significativamente con la dieta materna ya que existen mecanismos compensatorios.  La relación calcio-fósforo en la leche humana es más adecuada que en la leche de vaca. El hierro de la leche humana se absorbe en mayor proporción que el de la leche de vaca. Otros minerales presentes en la leche materna son el zinc, el cobre, el selenio, el manganeso y el yodo, entre otros.

*Otros componentes: hormonas, enzimas, leucocitos.

Además de los beneficios debido a su composición biológica, la lactancia materna tiene otras ventajas añadidas para el niño:

-El acto de lactar en sí mismo estimula el crecimiento adecuado de la boca y la mandíbula del bebé,  la secreción de hormonas para la digestión y para que el bebé se sacie.

-La lactancia materna crea un vínculo emocional entre la madre y el bebé, y esta interacción tiene repercusiones positivas para la vida en lo que se refiere a la estimulación, la conducta, el habla, la sensación de bienestar y la seguridad, y la forma en que el niño se relaciona con otras personas.

-La lactancia materna también reduce el riesgo de padecer enfermedades crónicas más adelante en la vida del bebé, tales como la obesidad, el colesterol alto, la presión arterial alta, la diabetes, el asma infantil y las leucemias infantiles.

-Los estudios han demostrado que los bebés alimentados con leche materna obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia y comportamiento en la edad adulta que los bebés alimentados con fórmula.

Lejos de ser indicaciones más o menos acertadas, las características de la leche materna han sido científicamente demostradas por numerosos estudios como un hecho fehaciente y absolutamente real, por el que te aseguras que ofreciendo tu leche a tu bebé, le aseguras su mejor aporte nutricional, le proteges fortaleciendo su sistema inmune, y le ayudas (y te ayudas) para que desde su nacimiento adquiera multitud de beneficios emocionales y en todo su futuro desarrollo como Ser Humano.

Fuente : UNICEF, OMS.

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